Manuel Álvarez Bravo (1902 – 2002): uno de los padres de la fotografía mexicana

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En la estela de los mexicanos poco conocidos por el gran público y merecedores de un mayor reconocimiento nos encontramos con Manuel Álvarez Bravo (1902-2002). Considerado como uno de los padres de la fotografía mexicana, hay quien incluso le considera el mayor representante de la fotografía latinoamericana del siglo XX. Para ayudarnos a entender la relevancia de su figura, basta con mencionar que se codeó con figuras míticas y ampliamente reconocidas de su tiempo: Tina Modotti, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Octavio Paz, André Bretón, Sergéi Eisenstein, John Ford y Luis Buñuel, entre otros muchos.
Manuel Álvarez Bravo nace en la ciudad de México el 4 de febrero de 1902 e inicia su trayectoria artística en la reconocida Academia de San Carlos al estudiar arte y música. En 1924 compra su primera cámara, en 1926 gana un concurso local en Oaxaca y en 1928 su obra es expuesta en el Primer Salón Mexicano de Fotografía. A pesar de sus estudios en la Academia, se le considera un autodidacta en todos los procedimientos fotográficos y técnicas de gráfica que empleó.
En 1930 Tina Modotti le deja su trabajo en la revista Mexican Folkways donde trabajará para los grandes muralistas de México con lo que se inicia en la fotografía documental. A partir de ese punto su carrera se dispara: proyectos, premios, exposiciones internacionales en las mejores galerías. Sus actividades le llevarán a coquetear también con el surrealismo y el cine a lo largo de su vida. Amigo de André Bretón, colabora con él y otros destacado del movimiento en diversos proyectos surrealistas. En la década de los 40’s y 50’s trabaja en el cine realizando fotografías fijas al lado de personalidades de la talla de Eisenstein o de Buñuel.
Álvarez Bravo muere el 19 de octubre de 2002, a los 100 años de edad, con más de 150 exposiciones individuales y 200 exposiciones colectivas en sus espaldas. Nadie mejor que André Bretón para definir el trabajo y personalidad de este gran mexicano: “”Todo lo poético mexicano ha sido puesto por él a nuestro alcance: allí donde Manuel Álvarez Bravo se ha detenido, donde se ha parado para fijar una luz, un signo, un silencio, es no solamente donde late el corazón de México, sino donde el artista ha podido presentir, con discernimiento único, el valor plenamente objetivo de su emoción.”

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